Calçots al horno con salsa

Calçots al horno con salsa

Ingredientes:

  • 1 manojo de calçots (suelen ser de 20 a 25 unidades)
  • 1 cabeza de ajos
  • 1 tomate maduro grande
  • 1 ñora
  • 250 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 3 cucharadas soperas de vinagre de vino blanco
  • 1 cucharadita (de las de café) de sal
  • 1 rebanada de pan tostado
  • 5 almendras tostadas
  • 5 avellanas tostadas
  • Pimentón rojo dulce

Elaboración:

  1. Poner la ñora en remojo con agua tibia, sin semillas y troceada.
  2. Lavar la cabeza de ajos (puede ser media, si es muy grande) y el tomate, hacerle a éste un corte en forma de cruz, colocarlos en un recipiente apto para microondas, tapados y con un chorrito de aceite por encima. Cocinar durante 4’ a temperatura máxima. Destapar el recipiente y dejarlos enfriar.
  3. Precalentar el horno a 250º arriba y abajo.
  4. Cortar parte de los tallos de los calçots, cortarles también las raíces y lavarlos. Suelen tener mucha tierra, así que si les quitamos la capa exterior, donde va adherida, con pasarles un poco de agua será suficiente.
  5. Poner la rejilla del horno sobre la bandeja. Colocar los calçots en la rejilla, de manera que queden bien repartidos. Podemos disponer dos hileras horizontales. No importa si algunos se superponen. Colocarlos a media altura del horno y hornearlos durante 20’.
  6. Mientras, haremos la salsa colocando en el vaso de la batidora el tomate pelado, junto con el jugo que ha desprendido, los ajos asados pelados, la pulpa de la ñora (se saca rascando con un cuchillo), las almendras y avellanas peladas, la tostada (sirve un biscote), el vinagre, la sal, el pimentón y el aceite. Triturar, comprobar si está a nuestro gusto de sal y vinagre y rectificar, si es necesario. Podemos añadir un suspiro de pimentón picante si nos gusta.
  7. Servir los calçots en una bandeja y la salsa en recipientes individuales.

Es un ajo? Es una cebolla? Nooo… Es un calçot!  El calçot es una variedad de cebolla tierna conocida principalmente en Cataluña donde degustarlo es una auténtica fiesta, denominada calçotada. Por estas fechas podemos encontrarlos ya en el mercado, aunque la temporada puede alargarse hasta marzo. Lo ideal es comerlos asados a las brasas, pero como que no siempre tenemos posibilidad de montar un fuego al aire libre, os ofrezco esta modalidad que permite organizar una calçotada en la comodidad de casa, llueva, nieve o caigan chuzos. Sin pretensión alguna de compararlos a los asados al fuego, pero no por ello  menos deliciosos. El horno les da un punto… miel pura! Por si no los habéis comido nunca, os explico: se cojen por ambos extremos, tomando dos o tres tallos centrales y tirando de ellos. Con la otra mano se desprenden las capas exteriores, menos tiernas, y se come la parte del interior del bulbo, previamente untada en la salsa. Se recomienda ponerse una servilleta en el pecho para no mancharse o, mejor aún, un babero. Forma parte de la fiesta y toda fiesta merece ser disfrutada intensamente.

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